Imponiéndose de manera
sorprendente ante el UMMC Ekaterinburgo,
gran favorito para alzarse este año con el título, el USK Praga, liderado por
la base española Laia Palau, dio un golpe sobre la mesa y se llevó la victoria en
su casa, con una afición completamente entregada al encuentro.
En esta temporada el Ekaterinburgo contaba con una plantilla
impresionante, entre las que se encuentran jugadoras las jugadoras españolas
Alba Torrens y Silvia Domínguez, o las excepcionales estadounidenses Candace
Parker y Diana Taurasi. Tiradoras natas, bases
de gran calidad y unas potentes pívots en el juego interior es lo que
forma este gran equipo.
Aun así, no siempre gana el equipo que mejor plantilla tiene, y esta
final fue un claro ejemplo de esto.
Entre las jugadoras destacadas del USK Praga se encuentran Jana Veselá,
Sonja Petrovic, Danielle Robinson y la
española Laia Palau.
Esta última jugadora fue la encargada de liderar a su equipo hacia la
victoria consiguiendo un total de 3 puntos, 3 rebotes y 6 asistencias, jugando
un total de 39 minutos y tomando el papel de directora de juego completamente.
La catalana, que se alza ya con su segunda Euroliga (la primera conseguida con
el Ros Casares en 2012), ha mostrado una capacidad increíble a la hora de
liderar a su equipo.
Cabe añadir que el acierto de la base Danielle Robinson fue clave para
esta victoria, ya que terminó el encuentro con un total de 24 puntos.
Fue un partido en el que destacó la presión y la intensidad por parte de ambos equipos. Aun así, la gran defensa del local y las prisas de última hora por parte del Ekaterinburgo por anotar, hicieron que el marcador final se decantara por el equipo de Praga.
Este tipo de partidos son los que enriquecen el baloncesto, en los que no
es el equipo con la mejor plantilla el que se lleva la copa. Estas sorpresas
son los que hacen de este deporte algo precioso y cargado de emoción, del
minuto 1 al 40.


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